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 En estos días, hay mucho movimiento en los lugares de trabajo. Ya sea por despidos, reorganización o rotación dentro de la oficina, existen grandes posibilidades de que empecemos a reportar a un jefe diferente del que teníamos hasta hace unos meses. La relación que entablemos con nuestro superior puede tener un efecto importante en nuestra carrera; por lo tanto, empezar con el pie derecho con el jefe nuevo es fundamental. Los siguientes son algunos consejos para lograr un buen comienzo.
1. Colaborar en lo que uno pueda Asumir un nuevo cargo es un desafío para cualquier persona, incluso para nuestro jefe. Recordemos cómo nos sentíamos cuando éramos nuevos en la oficina, y las veces en que alguien nos prestó su ayuda. Por eso, conversemos sobre todos los proyectos pendientes y mencionemos quién está a cargo de cada uno de ellos. También aclaremos si hay plazos por cumplir en un futuro inmediato.
2. Ser flexible El jefe recién nombrado tendrá sus propias ideas acerca de cómo dirigir la oficina y cumplir los objetivos del equipo de trabajo, y debemos considerar la posibilidad de que algunas de esas ideas discrepen de las nuestras. No obstante, mantengamos la mente abierta, porque ser diferente no implica ser peor. Estemos predispuestos a aceptar otro enfoque de las cosas.
3. Apuntar a ser un "recurso valioso" El nuevo jefe deberá enfrentar muchos desafíos en los primeros meses, y por lo tanto buscará empleados que lo ayuden con tareas atrasadas o pendientes. Hagámosle conocer nuestros logros pasados y nuestras aptitudes y habilidades, poniéndonos a su disposición como un recurso a tener en cuenta en futuros proyectos. No olvidemos mencionarle cualidades que tal vez no figuren en la descripción de tareas, por ejemplo, el dominio de un nuevo software. Cuanto mayor sea nuestra contribución, más útiles resultaremos para nuestro empleador. Pero no nos pasemos de la raya, o los demás -- incluido el mismo jefe -- pensarán que lo hacemos solo para caerle en gracia.\
4. Recordar que la paciencia es una virtud Por lo general, a todos nos lleva unos meses sentirnos cómodos en un nuevo trabajo, y por esa razón es lógico suponer que lo mismo le sucederá al flamante jefe. Por ejemplo, si él quiere que lo informemos sobre los temas en curso dos veces por semana, probablemente no se deba a una falta de confianza en nuestro trabajo. Más bien querrá asegurarse de que no se le escape ningún detalle.
5. Prestar atención Observemos la forma de trabajar del nuevo jefe. ¿Le gusta participar en los pormenores de cada proyecto o prefiere no intervenir tanto? ¿Qué forma de comunicación suele elegir? ¿Cuál es el mejor momento para acercarnos a él con un pedido que no sea urgente? Tal vez no sean preguntas de respuesta inmediata, pero si prestamos atención a las preferencias y costumbres de nuestro superior, lograremos construir más pronto un vínculo productivo.
Recordemos que no solo tendremos que acostumbrarnos al nuevo jefe, sino que él también deberá acostumbrarse a nosotros, y en muchos casos, a un nuevo entorno laboral. Por eso no nos sorprendamos si tanto el jefe como nosotros enfrentamos al principio una buena cuota de dificultades. Ser comprensivo con la experiencia previa de nuestro superior contribuirá en gran medida a forjar una sólida relación laboral con él.
Fuente: Robert Half International Inc. |